Han pasado ya largos años desde que ocurrieron los hechos que hoy he decidido hacer públicos en este blog, luego de interminables dudas. Solo tres personas conocen lo que apartir de ahora comenzaré a relatarles, pero son muchos quienes saben por propia experiencia que en la vida hay instantes en los que realidad y fantasía se tornan inquietantemente similares,vivencias en donde lo racional y lo mágico convergen como las aguas de un río en el mar, nublando la mente en un dejavu de infinitas interrogantes que llenan el espíritu de emociones indescriptibles.
Esa vivencia única se dio para mí, aunque sin saberlo, una fría y oscura noche de invierno de 1990, cuando oculto en la apariencia de lo fortuito se presentó aquello que estaba destinado a transformarse en el punto de partida de una verdadera travesía por un océano desconocido e inmenso. Aunque ignoro si un viaje así tiene realmente un final, creo comprender ahora mejor que antes los pasos recorridos y por ello me atrevo a relatarlos, para que cada cual juzgue por si mismo. Quiero ser conocido como NAUTILUS, no para ocultar mi identidad sino para tener y sentir la libertad necesaria que me permita ser auténticamente fiel con la bitácora de este viaje que narraré siguiendo su cronología.

Próximante se publicará el inicio de esta gran travesía…
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